Lectura de 07 min

Gestión del desempeño: cómo mejorar los resultados y desarrollar el talento

Gestión del Desempeño

Escrito por

Constanza Rivera

Publicado el

22 de junio, 2023

La gestión del desempeño permite alinear las contribuciones de cada persona con los objetivos de la organización, detectar oportunidades de mejora y definir acciones concretas de desarrollo.

Sin embargo, no debería limitarse a una evaluación realizada una vez al año. Un proceso efectivo incluye objetivos claros, conversaciones frecuentes, seguimiento de avances, retroalimentación, evaluación y planes de acción.

El CIPD plantea que la gestión del desempeño debe funcionar como un ciclo continuo y no como un evento aislado. También destaca que las personas necesitan comprender qué se espera de ellas y contar con las capacidades, herramientas y apoyo necesarios para alcanzar sus objetivos.

¿Qué es la gestión del desempeño?

La gestión del desempeño es el conjunto de prácticas utilizadas para definir expectativas, acompañar el trabajo, evaluar resultados y desarrollar las capacidades de las personas y los equipos.

Puede integrar elementos como:

  • Objetivos individuales y grupales.
  • Indicadores de desempeño.
  • Competencias laborales.
  • Conversaciones de seguimiento.
  • Retroalimentación.
  • Evaluaciones formales.
  • Planes de capacitación.
  • Reconocimiento.
  • Movilidad interna.
  • Planes de sucesión.
  • Claros.
  • Medibles.
  • Alcanzables.
  • Relevantes.
  • Asociados con un plazo.
  • Coherentes con las responsabilidades del cargo.
  • Orientación al cliente.
  • Colaboración.
  • Planificación.
  • Liderazgo.
  • Comunicación.
  • Adaptabilidad.
  • Resolución de problemas.
  • Qué se evaluará.
  • Quiénes participarán.
  • Qué período se considerará.
  • Qué escala se utilizará.
  • Cómo se analizarán los resultados.
  • Si existe relación con bonos o promociones.
  • Qué instancias de retroalimentación habrá.
  • Cómo podrán formularse observaciones.
  • Avance de objetivos.
  • Cambios de prioridades.
  • Obstáculos.
  • Carga de trabajo.
  • Recursos necesarios.
  • Compromisos anteriores.
  • Necesidades de capacitación.
  • Evaluación de 90 grados: realizada por la jefatura.
  • Evaluación de 180 grados: incorpora jefatura y autoevaluación.
  • Evaluación de 360 grados: incluye distintas fuentes, como jefaturas, pares, colaboradores y clientes internos.
  • Evaluación por competencias: analiza conductas asociadas con el cargo.
  • Evaluación por objetivos: mide el cumplimiento de metas previamente acordadas.
  • Evaluación mixta: combina resultados y competencias.
  • Jefaturas excesivamente exigentes o permisivas.
  • Calificaciones sin evidencia.
  • Objetivos que no eran comparables.
  • Efectos de situaciones recientes.
  • Posibles sesgos.
  • Inconsistencias entre cargos similares.
  • Capacitación.
  • Mentoría.
  • Coaching.
  • Nuevos objetivos.
  • Ajustes de funciones.
  • Movilidad interna.
  • Planes de sucesión.
  • Reconocimiento.
  • Acciones para mejorar un desempeño insuficiente.
  • Evaluar solamente una vez al año.
  • Utilizar objetivos poco claros.
  • Aplicar los mismos indicadores a todos los cargos.
  • Confundir presencia con desempeño.
  • Basarse únicamente en hechos recientes.
  • No capacitar a las jefaturas.
  • Vincular bonos a evaluaciones sin controles.
  • No realizar calibraciones.
  • Entregar retroalimentación genérica.
  • Medir sin implementar planes de acción.
  • Convertir el proceso en una tarea administrativa.

Su finalidad no es solamente asignar una calificación. Debe ayudar a responder qué resultados se esperan, qué avances se han conseguido, qué dificultades existen y qué apoyo necesita cada persona para mejorar.

Gestión y evaluación de desempeño: ¿son lo mismo?

No. La evaluación es una etapa dentro de un proceso más amplio.

La evaluación de desempeño mide y analiza los resultados, competencias o conductas observadas durante un período.

La gestión del desempeño comienza antes de evaluar. Incluye la definición de expectativas, el seguimiento, las conversaciones de retroalimentación y las decisiones que se adoptan posteriormente.

Una organización puede aplicar evaluaciones todos los años y, aun así, no gestionar correctamente el desempeño si los resultados no generan conversaciones, capacitación ni acciones de mejora.

¿Por qué es importante?

Alinea los objetivos

Cada persona debería comprender cómo sus funciones contribuyen a las prioridades del equipo y de la empresa.

Cuando los objetivos son ambiguos o cambian sin comunicación, resulta difícil evaluar el desempeño de manera justa.

Detecta fortalezas y brechas

El proceso permite identificar conocimientos, competencias y conductas que apoyan los resultados, además de áreas que requieren capacitación o acompañamiento.

Mejora la retroalimentación

Las conversaciones frecuentes permiten corregir dificultades antes de que termine el período de evaluación.

Gallup destaca que la retroalimentación de calidad es más útil cuando se entrega de manera frecuente, oportuna y acompañada de reconocimiento.

Apoya decisiones de desarrollo

La información puede utilizarse para diseñar planes de capacitación, asignar nuevas responsabilidades, preparar sucesores o facilitar la movilidad interna.

Entrega criterios más transparentes

Un sistema estructurado ayuda a reducir decisiones basadas exclusivamente en impresiones recientes, afinidad personal o comparaciones poco claras.

Etapas de la gestión del desempeño

1. Definir objetivos y expectativas

El proceso comienza estableciendo qué se espera de cada cargo, persona o equipo.

Los objetivos deberían ser:

Pueden utilizarse KPI, OKR, objetivos SMART u otra metodología. La elección es menos importante que la claridad y la coherencia con el trabajo real.

También deben definirse las competencias que serán observadas, por ejemplo:

Los indicadores deben adaptarse al cargo. No corresponde evaluar con los mismos criterios a una persona recién incorporada y a otra con varios años de experiencia y mayores responsabilidades.

2. Comunicar el proceso

Antes de iniciar la evaluación, la empresa debe informar:

La comunicación reduce la incertidumbre y ayuda a que evaluadores y evaluados comprendan el propósito del proceso.

3. Realizar seguimiento periódico

Esperar hasta el final del año puede provocar que los problemas se detecten demasiado tarde.

Los check-ins mensuales, bimensuales o trimestrales permiten revisar:

Estas conversaciones no necesitan convertirse en evaluaciones formales. Su objetivo es orientar, resolver bloqueos y mantener actualizadas las expectativas.

4. Evaluar el desempeño

El método debe seleccionarse según los objetivos, la estructura y el nivel de madurez de la organización.

Entre las alternativas se encuentran:

Una evaluación 360 no es necesariamente mejor que una de 90 grados. Su utilidad dependerá de la calidad de las preguntas, la preparación de los participantes y la finalidad del proceso.

5. Calibrar los resultados

La calibración reúne a líderes y Recursos Humanos para revisar la aplicación de los criterios y detectar diferencias entre áreas.

Puede ayudar a identificar:

La calibración no debería utilizarse para forzar una cantidad predeterminada de evaluaciones altas o bajas. Su función es aumentar la consistencia y calidad del análisis.

6. Entregar retroalimentación

La conversación debe centrarse en hechos, resultados y conductas observables.

Una retroalimentación útil debería incluir:

  1. Fortalezas demostradas.
  2. Resultados alcanzados.
  3. Brechas o dificultades.
  4. Ejemplos concretos.
  5. Acciones de mejora.
  6. Apoyo necesario.
  7. Compromisos y fechas de revisión.

La persona evaluada también debe contar con espacio para explicar sus resultados, plantear dificultades y proponer acciones.

7. Crear planes de acción

Los resultados deben traducirse en decisiones concretas.

Estas pueden incluir:

Un plan de mejora debe definir expectativas, recursos, plazos, responsables y fechas de seguimiento. No debería funcionar como una advertencia ambigua sin acompañamiento.

El rol de las jefaturas y Recursos Humanos

Las jefaturas deben definir prioridades, observar el trabajo, entregar retroalimentación y acompañar el desarrollo.

Recursos Humanos debe diseñar el proceso, capacitar a los evaluadores, revisar la calidad de los objetivos, facilitar la calibración y analizar los resultados generales.

El CIPD destaca que las personas que lideran equipos son centrales para conectar los objetivos individuales con las metas organizacionales y necesitan preparación para sostener conversaciones de desempeño efectivas.

Errores frecuentes

Entre los principales errores se encuentran:

Gestiona el desempeño con Genera

El software de Gestión del Desempeño de Genera permite definir metas, registrar avances y evaluar resultados a nivel individual, grupal o por áreas.

La plataforma también permite trabajar con evaluaciones por competencias, modalidades de 180 y 360 grados y matrices 9Box para apoyar el análisis de desempeño y potencial.

La tecnología facilita la trazabilidad y el seguimiento, pero el valor del proceso dependerá de la calidad de los objetivos, las conversaciones y las decisiones adoptadas.

Solicita una demostración y conoce cómo Genera puede ayudarte a estructurar evaluaciones, registrar avances y desarrollar el talento de tu organización.

Este contenido debe adaptarse a la estrategia, estructura y cultura de cada empresa.

Constanza Rivera