La sostenibilidad empresarial consiste en gestionar una organización considerando sus resultados económicos, sus impactos ambientales, las condiciones de las personas y la relación que mantiene con clientes, proveedores y comunidades.
No se limita a reciclar papel, instalar luminarias eficientes o realizar actividades voluntarias. Requiere incorporar objetivos de sostenibilidad en las decisiones, procesos, inversiones y responsabilidades de la empresa.
Una estrategia efectiva debe responder preguntas concretas: ¿qué impactos genera la operación?, ¿qué riesgos deben gestionarse?, ¿qué recursos pueden utilizarse de manera más eficiente?, ¿cómo se protege a las personas? y ¿qué información puede entregarse para demostrar los avances?
¿Qué es la sostenibilidad empresarial?
Es la capacidad de una organización para crear valor económico y mantener su operación sin ignorar sus efectos ambientales y sociales.
Puede abordar materias como:
- Consumo de energía y agua.
- Generación de residuos.
- Emisiones.
- Condiciones laborales.
- Seguridad y salud.
- Diversidad e inclusión.
- Relación con proveedores.
- Ética y cumplimiento.
- Impactos sobre comunidades.
- Transparencia y gobierno corporativo.
Estos temas suelen agruparse en criterios ambientales, sociales y de gobernanza, conocidos como ASG o ESG.
La sostenibilidad debe adaptarse al tamaño, rubro y nivel de impacto de cada organización. Una oficina de servicios no enfrenta los mismos riesgos que una planta industrial, una empresa agrícola, una minera o una compañía de transporte.
¿Por qué es importante?
Integrar la sostenibilidad permite detectar riesgos, reducir ineficiencias y anticipar exigencias de clientes, inversionistas, trabajadores y autoridades.
En Chile, las entidades reguladas por la Comisión para el Mercado Financiero deben incorporar información ambiental, social y de gobierno corporativo en sus memorias anuales según la NCG N.º 461. La norma incluye temas como riesgos de sostenibilidad, diversidad, brecha salarial, seguridad laboral, proveedores e indicadores ambientales.
Aunque estas obligaciones no alcanzan de la misma manera a todas las empresas, muestran una transición hacia una gestión más estructurada y respaldada por información.
Para evitar el llamado greenwashing, las organizaciones deberían comunicar únicamente compromisos y resultados que puedan demostrar mediante datos, documentos y metodologías claras.
1. Medir y reducir los impactos de la operación
El primer paso no es anunciar una meta, sino conocer el punto de partida.
La empresa debería identificar sus principales consumos, residuos, emisiones y riesgos. Dependiendo del rubro, puede medir:
- Energía eléctrica.
- Combustibles.
- Agua.
- Papel.
- Materias primas.
- Residuos peligrosos y no peligrosos.
- Traslados.
- Viajes corporativos.
- Emisiones directas e indirectas.
- Productos recuperados o valorizados.
La medición inicial permite construir una línea base. A partir de ella pueden definirse objetivos como reducir el consumo eléctrico por trabajador, disminuir residuos enviados a disposición final o aumentar el porcentaje de materiales recuperados.
Acciones prácticas
Algunas medidas posibles son:
- Mantener equipos e instalaciones en condiciones eficientes.
- Utilizar iluminación de menor consumo.
- Revisar fugas de agua y energía.
- Programar apagados automáticos.
- Digitalizar procesos documentales.
- Optimizar rutas y traslados.
- Incorporar criterios de eficiencia en nuevas compras.
- Capacitar a los equipos sobre prácticas operacionales.
Digitalizar contratos, anexos, liquidaciones y solicitudes puede disminuir la dependencia del papel y del almacenamiento físico. Sin embargo, el beneficio ambiental no debe darse por supuesto: conviene medir el consumo anterior, los documentos evitados y los nuevos recursos tecnológicos utilizados.
Genera permite crear, enviar a firma, almacenar y consultar documentos laborales digitalmente, además de mantenerlos disponibles para cada colaborador.
2. Incorporar economía circular y proveedores responsables
La economía circular busca mantener los productos, componentes y materiales en uso durante el mayor tiempo posible, reduciendo la extracción de nuevos recursos y la generación de residuos.
La Hoja de Ruta para un Chile Circular al 2040 plantea una transición basada en el uso eficiente y sostenible de los recursos, el cuidado de la naturaleza y la generación de oportunidades para personas y organizaciones.
Para avanzar, una empresa puede comenzar revisando qué compra, cómo utiliza los materiales y qué ocurre cuando estos dejan de ser necesarios.
Aplicar una jerarquía de acciones
Antes de reciclar, conviene evaluar si es posible:
- Evitar el consumo.
- Reducir la cantidad utilizada.
- Reparar.
- Reutilizar.
- Reacondicionar.
- Valorizar o reciclar.
- Disponer como última alternativa.
Por ejemplo, una organización puede reemplazar productos desechables, reparar equipos, reutilizar embalajes o coordinar la devolución de materiales a sus proveedores.
Involucrar a la cadena de suministro
Una parte importante del impacto empresarial puede encontrarse fuera de las instalaciones propias.
Por ello, conviene incorporar criterios ambientales y sociales en la selección de proveedores, como:
- Origen de las materias primas.
- Cumplimiento ambiental.
- Gestión de residuos.
- Condiciones laborales.
- Distancia y transporte.
- Durabilidad de los productos.
- Posibilidad de reparación.
- Uso de embalajes.
- Trazabilidad.
- Planes de reducción de impactos.
Elegir un proveedor local no garantiza automáticamente una alternativa más sostenible. Deben compararse factores como transporte, materiales, vida útil, desempeño y condiciones de producción.
En 2025, menos de la mitad de las empresas participantes en el diagnóstico de Acción Empresas declaró contar con metas públicas y transparentes de circularidad, lo que evidencia la necesidad de avanzar desde los compromisos generales hacia acciones medibles.
3. Integrar personas, gobernanza y transparencia
Una estrategia sostenible también debe considerar cómo la empresa gestiona a sus trabajadores y toma decisiones.
La dimensión social puede incluir:
- Seguridad y salud laboral.
- Equidad remuneracional.
- Diversidad e inclusión.
- Capacitación.
- Conciliación laboral.
- Prevención del acoso.
- Participación de los trabajadores.
- Desarrollo profesional.
- Relación con comunidades.
La gobernanza, por su parte, define quién supervisa la estrategia, cómo se gestionan los riesgos y qué controles existen para evitar incumplimientos.
Asignar responsabilidades
La sostenibilidad no debería depender únicamente de una persona o del área de comunicaciones.
Es recomendable establecer:
- Responsable ejecutivo.
- Comité o equipo de trabajo.
- Metas por área.
- Presupuesto.
- Indicadores.
- Frecuencia de seguimiento.
- Procedimientos de validación.
- Mecanismos para informar avances.
Las metas ambientales y sociales también pueden incorporarse en los objetivos de jefaturas y equipos cuando tengan relación directa con sus funciones.
Escuchar a los trabajadores
Los colaboradores suelen conocer ineficiencias y riesgos que no aparecen en los reportes corporativos.
La empresa puede recopilar información mediante:
- Encuestas.
- Reuniones.
- Grupos de trabajo.
- Canales de ideas.
- Reportes de incidentes.
- Comités de seguridad.
- Procesos de mejora continua.
El Portal del Colaborador de Genera permite centralizar comunicaciones, documentos y solicitudes internas, mientras que sus herramientas de encuestas permiten estructurar mediciones por equipos o períodos.
Cómo crear un plan de sostenibilidad
Un plan inicial puede desarrollarse en seis etapas:
- Identificar los impactos relevantes.
- Definir una línea base.
- Priorizar los temas más importantes.
- Establecer metas, responsables y plazos.
- Implementar acciones.
- Medir, revisar y comunicar los resultados.
Los indicadores deben vincularse con las acciones. Algunos ejemplos son:
- Consumo de energía por unidad producida.
- Metros cúbicos de agua utilizados.
- Toneladas de residuos generados.
- Porcentaje de residuos valorizados.
- Documentos gestionados digitalmente.
- Accidentes laborales.
- Brecha salarial.
- Participación en capacitaciones.
- Evaluación de proveedores.
- Cumplimiento de planes de acción.
Errores frecuentes
Entre los principales errores se encuentran:
- Reducir la sostenibilidad al reciclaje.
- Anunciar metas sin una línea base.
- Comunicar resultados sin metodología.
- Crear campañas sin modificar procesos.
- Ignorar los impactos de proveedores.
- Recopilar datos que después no se utilizan.
- Concentrar toda la responsabilidad en una sola área.
- Presentar la digitalización como impacto positivo sin medirla.
- No incorporar a trabajadores y jefaturas.
- Utilizar afirmaciones ambientales que no pueden demostrarse.
Digitalización y sostenibilidad con Genera
Las soluciones de Genera permiten digitalizar documentos laborales, centralizar comunicaciones y gestionar solicitudes mediante flujos con trazabilidad.
Estas herramientas pueden apoyar una estrategia de reducción de papel, trabajo administrativo más ordenado y acceso remoto a documentos. Su contribución debe evaluarse mediante indicadores definidos por cada organización y no presentarse como una certificación automática de sostenibilidad.
Solicita una demostración y conoce cómo Genera puede ayudarte a digitalizar documentos, comunicaciones y procesos de gestión de personas.
Este contenido es informativo. Cada empresa debe definir su estrategia según sus impactos, obligaciones, riesgos y características operacionales.
Editor Seo