Responsabilidad Empresarial

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Sostenibilidad empresarial: 3 formas de generar un impacto real

Sostenibilidad Empresarial

Escrito por

Editor Seo

Publicado el

14 de octubre, 2022

La sostenibilidad empresarial consiste en gestionar una organización considerando sus resultados económicos, sus impactos ambientales, las condiciones de las personas y la relación que mantiene con clientes, proveedores y comunidades.

No se limita a reciclar papel, instalar luminarias eficientes o realizar actividades voluntarias. Requiere incorporar objetivos de sostenibilidad en las decisiones, procesos, inversiones y responsabilidades de la empresa.

Una estrategia efectiva debe responder preguntas concretas: ¿qué impactos genera la operación?, ¿qué riesgos deben gestionarse?, ¿qué recursos pueden utilizarse de manera más eficiente?, ¿cómo se protege a las personas? y ¿qué información puede entregarse para demostrar los avances?

¿Qué es la sostenibilidad empresarial?

Es la capacidad de una organización para crear valor económico y mantener su operación sin ignorar sus efectos ambientales y sociales.

Puede abordar materias como:

  • Consumo de energía y agua.
  • Generación de residuos.
  • Emisiones.
  • Condiciones laborales.
  • Seguridad y salud.
  • Diversidad e inclusión.
  • Relación con proveedores.
  • Ética y cumplimiento.
  • Impactos sobre comunidades.
  • Transparencia y gobierno corporativo.

Estos temas suelen agruparse en criterios ambientales, sociales y de gobernanza, conocidos como ASG o ESG.

La sostenibilidad debe adaptarse al tamaño, rubro y nivel de impacto de cada organización. Una oficina de servicios no enfrenta los mismos riesgos que una planta industrial, una empresa agrícola, una minera o una compañía de transporte.

¿Por qué es importante?

Integrar la sostenibilidad permite detectar riesgos, reducir ineficiencias y anticipar exigencias de clientes, inversionistas, trabajadores y autoridades.

En Chile, las entidades reguladas por la Comisión para el Mercado Financiero deben incorporar información ambiental, social y de gobierno corporativo en sus memorias anuales según la NCG N.º 461. La norma incluye temas como riesgos de sostenibilidad, diversidad, brecha salarial, seguridad laboral, proveedores e indicadores ambientales.

Aunque estas obligaciones no alcanzan de la misma manera a todas las empresas, muestran una transición hacia una gestión más estructurada y respaldada por información.

Para evitar el llamado greenwashing, las organizaciones deberían comunicar únicamente compromisos y resultados que puedan demostrar mediante datos, documentos y metodologías claras.

1. Medir y reducir los impactos de la operación

El primer paso no es anunciar una meta, sino conocer el punto de partida.

La empresa debería identificar sus principales consumos, residuos, emisiones y riesgos. Dependiendo del rubro, puede medir:

  • Energía eléctrica.
  • Combustibles.
  • Agua.
  • Papel.
  • Materias primas.
  • Residuos peligrosos y no peligrosos.
  • Traslados.
  • Viajes corporativos.
  • Emisiones directas e indirectas.
  • Productos recuperados o valorizados.

La medición inicial permite construir una línea base. A partir de ella pueden definirse objetivos como reducir el consumo eléctrico por trabajador, disminuir residuos enviados a disposición final o aumentar el porcentaje de materiales recuperados.

Acciones prácticas

Algunas medidas posibles son:

  • Mantener equipos e instalaciones en condiciones eficientes.
  • Utilizar iluminación de menor consumo.
  • Revisar fugas de agua y energía.
  • Programar apagados automáticos.
  • Digitalizar procesos documentales.
  • Optimizar rutas y traslados.
  • Incorporar criterios de eficiencia en nuevas compras.
  • Capacitar a los equipos sobre prácticas operacionales.

Digitalizar contratos, anexos, liquidaciones y solicitudes puede disminuir la dependencia del papel y del almacenamiento físico. Sin embargo, el beneficio ambiental no debe darse por supuesto: conviene medir el consumo anterior, los documentos evitados y los nuevos recursos tecnológicos utilizados.

Genera permite crear, enviar a firma, almacenar y consultar documentos laborales digitalmente, además de mantenerlos disponibles para cada colaborador.

2. Incorporar economía circular y proveedores responsables

La economía circular busca mantener los productos, componentes y materiales en uso durante el mayor tiempo posible, reduciendo la extracción de nuevos recursos y la generación de residuos.

La Hoja de Ruta para un Chile Circular al 2040 plantea una transición basada en el uso eficiente y sostenible de los recursos, el cuidado de la naturaleza y la generación de oportunidades para personas y organizaciones.

Para avanzar, una empresa puede comenzar revisando qué compra, cómo utiliza los materiales y qué ocurre cuando estos dejan de ser necesarios.

Aplicar una jerarquía de acciones

Antes de reciclar, conviene evaluar si es posible:

  1. Evitar el consumo.
  2. Reducir la cantidad utilizada.
  3. Reparar.
  4. Reutilizar.
  5. Reacondicionar.
  6. Valorizar o reciclar.
  7. Disponer como última alternativa.

Por ejemplo, una organización puede reemplazar productos desechables, reparar equipos, reutilizar embalajes o coordinar la devolución de materiales a sus proveedores.

Involucrar a la cadena de suministro

Una parte importante del impacto empresarial puede encontrarse fuera de las instalaciones propias.

Por ello, conviene incorporar criterios ambientales y sociales en la selección de proveedores, como:

  • Origen de las materias primas.
  • Cumplimiento ambiental.
  • Gestión de residuos.
  • Condiciones laborales.
  • Distancia y transporte.
  • Durabilidad de los productos.
  • Posibilidad de reparación.
  • Uso de embalajes.
  • Trazabilidad.
  • Planes de reducción de impactos.

Elegir un proveedor local no garantiza automáticamente una alternativa más sostenible. Deben compararse factores como transporte, materiales, vida útil, desempeño y condiciones de producción.

En 2025, menos de la mitad de las empresas participantes en el diagnóstico de Acción Empresas declaró contar con metas públicas y transparentes de circularidad, lo que evidencia la necesidad de avanzar desde los compromisos generales hacia acciones medibles.

3. Integrar personas, gobernanza y transparencia

Una estrategia sostenible también debe considerar cómo la empresa gestiona a sus trabajadores y toma decisiones.

La dimensión social puede incluir:

  • Seguridad y salud laboral.
  • Equidad remuneracional.
  • Diversidad e inclusión.
  • Capacitación.
  • Conciliación laboral.
  • Prevención del acoso.
  • Participación de los trabajadores.
  • Desarrollo profesional.
  • Relación con comunidades.

La gobernanza, por su parte, define quién supervisa la estrategia, cómo se gestionan los riesgos y qué controles existen para evitar incumplimientos.

Asignar responsabilidades

La sostenibilidad no debería depender únicamente de una persona o del área de comunicaciones.

Es recomendable establecer:

  • Responsable ejecutivo.
  • Comité o equipo de trabajo.
  • Metas por área.
  • Presupuesto.
  • Indicadores.
  • Frecuencia de seguimiento.
  • Procedimientos de validación.
  • Mecanismos para informar avances.

Las metas ambientales y sociales también pueden incorporarse en los objetivos de jefaturas y equipos cuando tengan relación directa con sus funciones.

Escuchar a los trabajadores

Los colaboradores suelen conocer ineficiencias y riesgos que no aparecen en los reportes corporativos.

La empresa puede recopilar información mediante:

  • Encuestas.
  • Reuniones.
  • Grupos de trabajo.
  • Canales de ideas.
  • Reportes de incidentes.
  • Comités de seguridad.
  • Procesos de mejora continua.

El Portal del Colaborador de Genera permite centralizar comunicaciones, documentos y solicitudes internas, mientras que sus herramientas de encuestas permiten estructurar mediciones por equipos o períodos.

Cómo crear un plan de sostenibilidad

Un plan inicial puede desarrollarse en seis etapas:

  1. Identificar los impactos relevantes.
  2. Definir una línea base.
  3. Priorizar los temas más importantes.
  4. Establecer metas, responsables y plazos.
  5. Implementar acciones.
  6. Medir, revisar y comunicar los resultados.

Los indicadores deben vincularse con las acciones. Algunos ejemplos son:

  • Consumo de energía por unidad producida.
  • Metros cúbicos de agua utilizados.
  • Toneladas de residuos generados.
  • Porcentaje de residuos valorizados.
  • Documentos gestionados digitalmente.
  • Accidentes laborales.
  • Brecha salarial.
  • Participación en capacitaciones.
  • Evaluación de proveedores.
  • Cumplimiento de planes de acción.

Errores frecuentes

Entre los principales errores se encuentran:

  • Reducir la sostenibilidad al reciclaje.
  • Anunciar metas sin una línea base.
  • Comunicar resultados sin metodología.
  • Crear campañas sin modificar procesos.
  • Ignorar los impactos de proveedores.
  • Recopilar datos que después no se utilizan.
  • Concentrar toda la responsabilidad en una sola área.
  • Presentar la digitalización como impacto positivo sin medirla.
  • No incorporar a trabajadores y jefaturas.
  • Utilizar afirmaciones ambientales que no pueden demostrarse.

Digitalización y sostenibilidad con Genera

Las soluciones de Genera permiten digitalizar documentos laborales, centralizar comunicaciones y gestionar solicitudes mediante flujos con trazabilidad.

Estas herramientas pueden apoyar una estrategia de reducción de papel, trabajo administrativo más ordenado y acceso remoto a documentos. Su contribución debe evaluarse mediante indicadores definidos por cada organización y no presentarse como una certificación automática de sostenibilidad.

Solicita una demostración y conoce cómo Genera puede ayudarte a digitalizar documentos, comunicaciones y procesos de gestión de personas.

Este contenido es informativo. Cada empresa debe definir su estrategia según sus impactos, obligaciones, riesgos y características operacionales.

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